Durante la primera mitad de este siglo, la personas que realizaban labores de costura preferían utilizar dedales más cortos y con tapa redondeada.
Pero poco a poco, se fueron imponiendo los más largos, hasta que finales de siglo, los dedales en forma de colmena se popularizaron y llegaron a ser los mas utilizados.
Hasta 1.750, los dedales se seguían fabricando en dos piezas, una tapa y un cilindro cónico.
Al pasar los años, la anchura de la abertura inferior fué aumentando, manteniendo el tamaño de la tapa y se añadió una franja decorada.
Las hendiduras para apoyar las agujas eran más pequeñas y redondeadas, desapareciendo las que se encontraban en la superficie lateral de los dedales del siglo anterior.
A mediados del XVIII, los dedales empezaron a fabricarse de una sola pieza mediante el proceso conocido como prensado, en el que partiendo de una lámina circular de metal, se golpeaba con una prensa sobre un molde hasta conseguir la forma deseada.
Las decoraciones que se aplicaban, se fueron ajustando a los gustos de cada época, como el estilo neoclásico y el rococó.

El primero permaneció a lo largo de los años por ser más contenido y austero, ya que el rococó mantuvo unos diseños más atrevidos y recargados.
Además las piezas de estilo rococó eran más caras y utilizaban materiales como el oro.
Propias de este estilo, son las decoraciones con ondas, flores y hojas....uniendo en extraordinarios trabajos de los artesanos, materiales diversos en perfecta armonía.